Los criterios de inclusión son las características que un caso debe cumplir para formar parte de tu estudio; los de exclusión son las condiciones que lo descartan aunque cumpla los de inclusión. Se definen antes de recolectar datos, se redactan como una lista verificable en el capítulo metodológico y determinan directamente la validez de tus resultados.
Es el apartado que más observaciones recibe de los sinodales y el que más tesistas confunden con la delimitación del problema o con el tipo de muestreo. Este artículo aclara la diferencia, muestra cómo se redactan y ofrece ejemplos completos por área de conocimiento.
¿Qué diferencia hay entre criterios de inclusión y de exclusión?
La distinción es de lógica, no de contenido. Los criterios de inclusión definen a quién buscas; los de exclusión eliminan casos que, aun cumpliendo el perfil, introducirían un sesgo o un problema de validez.
El error más frecuente es escribir los criterios de exclusión como el simple negativo de los de inclusión. Si tu criterio de inclusión es “estudiantes inscritos en séptimo semestre”, el criterio de exclusión no es “estudiantes que no están en séptimo semestre”: eso es redundante. Un criterio de exclusión real sería “estudiantes que hayan participado en el pilotaje del instrumento” o “estudiantes con inscripción condicionada por trámite administrativo pendiente”.
| Aspecto | Criterios de inclusión | Criterios de exclusión |
|---|---|---|
| Función | Definen el perfil buscado | Eliminan casos que introducirían sesgo |
| Momento de aplicación | Al identificar candidatos | Tras verificar que cumplen la inclusión |
| Tipo de contenido | Características demográficas, académicas, clínicas o documentales | Condiciones que comprometen la validez o la ética |
| Ejemplo | Docentes con más de 3 años de antigüedad en el plantel | Docentes que participaron en el diseño del cuestionario |
| Error frecuente | Redactarlos de forma no verificable | Escribirlos como negación de la inclusión |

¿Cómo se redactan criterios verificables?
La prueba de calidad es sencilla: otra persona con tu lista debería poder clasificar cualquier caso sin consultarte. Si un criterio requiere tu juicio, todavía no está bien redactado.
- Mal: “estudiantes con buen rendimiento académico”. Bien: “estudiantes con promedio general igual o superior a 8,5 en el historial académico al periodo 2026-1”.
- Mal: “empresas medianas de la región”. Bien: “empresas con entre 51 y 250 empleados registradas en el municipio de Puebla al 31 de diciembre de 2025”.
- Mal: “pacientes con enfermedad avanzada”. Bien: “pacientes con diagnóstico confirmado en expediente clínico y al menos 6 meses de tratamiento”.
Cada criterio debe especificar tres cosas: la característica, el umbral o valor exacto, y la fuente de verificación (historial académico, expediente, padrón, registro público).
Ejemplos completos por área
Educación. Inclusión: docentes de educación media superior en escuelas públicas del estado de Jalisco; con nombramiento vigente al ciclo 2025-2026; con al menos dos años de antigüedad en el plantel; que impartan asignaturas del área de matemáticas. Exclusión: docentes en licencia médica o sabática durante el periodo de aplicación; docentes que participaron en la validación del instrumento; docentes con doble adscripción en planteles del estudio.
Salud. Inclusión: adultos de 18 a 65 años; con diagnóstico registrado en expediente clínico; con al menos seis meses de seguimiento en la unidad; que firmen consentimiento informado. Exclusión: pacientes con comorbilidad que impida responder el instrumento; pacientes que participen simultáneamente en otro protocolo; expedientes con datos incompletos en las variables de interés.
Revisión documental. Inclusión: artículos publicados entre 2018 y 2026; en revistas con revisión por pares; en español o inglés; que reporten resultados empíricos sobre el fenómeno. Exclusión: editoriales, cartas al editor y reseñas; estudios sin descripción metodológica; publicaciones duplicadas entre bases de datos.

¿Cuántos criterios conviene tener?
Entre tres y seis de inclusión y entre dos y cinco de exclusión es un rango manejable en tesis de licenciatura y maestría. Con menos, la muestra queda mal delimitada; con muchos más, corres un riesgo real de no alcanzar el número de casos necesario.
Cada criterio adicional reduce la población elegible, a veces de forma drástica. Por eso conviene estimar la población disponible antes de cerrar la lista y no al revés: si tu cálculo del tamaño de muestra pide 180 casos y tus criterios dejan 140 elegibles, hay que relajar algún criterio o replantear el alcance.
¿Dónde van los criterios dentro de la tesis?
En el capítulo metodológico, dentro del apartado de población y muestra, inmediatamente después de describir la población y antes de explicar el tipo de muestreo. Ese orden refleja la lógica real del proceso: primero defines el universo, luego lo acotas con criterios, y solo entonces eliges cómo seleccionar dentro de ese conjunto elegible.
Presentarlos en tabla de dos columnas es la forma más clara y la que facilita la revisión. Para el marco general de este apartado, la guía sobre población y muestra en una tesis desarrolla la secuencia completa, y la de tipos de muestreo cubre el paso siguiente.
Errores que generan observaciones de sinodales
- Definirlos después de recolectar. Ajustar criterios cuando ya viste los datos es un sesgo de selección grave y detectable.
- Criterios no verificables. Adjetivos como “adecuado”, “suficiente” o “significativo” sin umbral numérico.
- Exclusión como negación. Repetir la inclusión en negativo no aporta información.
- No reportar los descartes. Debes indicar cuántos casos se excluyeron y por qué motivo.
- Confundirlos con la delimitación del problema. La delimitación acota el objeto de estudio; los criterios acotan los casos concretos.
- Omitir la ética. El consentimiento informado y la capacidad de responder son criterios, no formalidades aparte.
Sobre el punto de la verificabilidad, conviene revisar también que tus instrumentos de recolección de datos efectivamente puedan aplicarse a todos los casos que tus criterios admiten: una incompatibilidad entre ambos aparece siempre en la revisión.
Preguntas frecuentes
¿Los criterios de inclusión y exclusión son obligatorios en toda tesis?
Son obligatorios en cualquier estudio empírico con participantes, casos o documentos seleccionados, tanto cualitativo como cuantitativo. En ensayos teóricos sin muestra no aplican, aunque una revisión documental sí requiere criterios de selección de fuentes.
¿Puedo cambiar los criterios durante el trabajo de campo?
Solo si documentas el cambio, su motivo y el momento en que ocurrió, y lo consultas con tu director. Modificarlos silenciosamente tras ver los datos compromete la validez del estudio y es una de las fallas más señaladas en la revisión.
¿Cuántos criterios de exclusión debo poner?
Entre dos y cinco suele ser suficiente en tesis de licenciatura y maestría. Cada criterio adicional reduce la población elegible, así que conviene incluir solo los que responden a un riesgo real de sesgo o a una limitación ética o práctica.
¿Los criterios van en el planteamiento o en la metodología?
En la metodología, dentro del apartado de población y muestra. En el planteamiento va la delimitación del problema, que es distinta: acota el objeto de estudio en tiempo, espacio y alcance, no los casos individuales.
¿Debo reportar cuántos casos excluí?
Sí. Indicar el número de casos evaluados, cuántos se excluyeron y por qué motivo es parte del rigor metodológico y suele presentarse en un diagrama de flujo o en un párrafo del apartado de participantes.
