Conflicto de interés en una tesis 2026: cuándo existe y cómo se declara

Hay conflicto de interés cuando un interés secundario —típicamente económico— puede influir en tu juicio profesional sobre un interés primario, que en investigación es la validez del trabajo. Ojo con el verbo: puede. No hace falta que te haya influido, ni que actuaras de mala fe. Por eso no se “evita”: se declara.

Es uno de los apartados que más tesis mexicanas omiten y que más fácil sería resolver, porque suele caber en tres renglones. Y la omisión sale cara justo cuando más importa: al convertir la tesis en artículo, donde prácticamente toda revista lo exige.

Balanza sobre un escritorio con documentos en un platillo y objetos personales en el otro, en una oficina universitaria
El conflicto no está en tener intereses, sino en no declararlos.

La definición que usan las revistas

El criterio de referencia internacional lo fija el Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas (ICMJE), y aunque nació en el ámbito biomédico, se aplica hoy muy por encima de él.

Su formulación es esta: el potencial de conflicto de interés y de sesgo existe cuando el juicio profesional sobre un interés primario —como el bienestar de los pacientes o la validez de la investigación— puede verse influido por un interés secundario, como una ganancia económica.

Y añade la parte que casi nadie espera: las percepciones de conflicto son tan importantes como los conflictos reales. Las personas pueden discrepar sobre si una relación concreta constituye un conflicto; la presencia de una relación no indica siempre una influencia problemática. Pero la percepción de conflicto puede erosionar la confianza tanto como el conflicto efectivo, y quien lee debe poder juzgarlo por su cuenta. Para eso necesita que se lo digas.

De ahí se sigue la regla práctica más útil de este artículo: ante la duda, declara. Declarar algo que resultó irrelevante no tiene costo. Omitir algo que otro descubre después sí lo tiene.

Qué cuenta como interés (no solo el dinero)

El ICMJE señala que las relaciones financieras son las más fáciles de identificar y las que con más frecuencia se juzgan como conflictos potenciales: empleo, consultorías, propiedad de acciones u opciones, honorarios, patentes y peritajes remunerados.

Pero advierte expresamente que otros intereses también pueden representar o percibirse como conflictos: relaciones personales o rivalidades, competencia académica y convicciones intelectuales. Ese último punto sorprende a mucha gente y es real: una postura tomada de antemano sobre el resultado que “debería” salir es un interés secundario como cualquier otro.

Los casos que sí aparecen en tesis mexicanas

Situación ¿Hay que declararlo? Por qué
Investigas en la institución donde trabajas Sí Tu vínculo laboral puede condicionar el acceso, la selección de participantes y hasta qué resultados te conviene encontrar
Una empresa financió tu trabajo o te dio insumos Sí Es la relación financiera más directa; se declara aunque no haya habido dinero en efectivo
Evalúas un programa que dirige tu asesor Sí La evaluación recae sobre quien también te califica
Tienes una beca pública Se declara como financiamiento No es conflicto, pero la fuente de financiamiento se informa siempre
Evalúas un producto de una empresa donde tienes familiares Sí Relación personal, aunque no recibas nada
Tu tesis nace de tu práctica profesional privada Sí Un resultado favorable puede beneficiar tu actividad
Ninguna de las anteriores Se declara la ausencia “Sin conflicto de interés” también es una declaración

La última fila es la que más gente pasa por alto. Un apartado vacío no equivale a una declaración: lo que se espera es una frase explícita.

¿Y si el conflicto lo tiene mi asesor?

Pasa con más frecuencia de la que se admite, y es incómodo porque la asimetría de poder es real. Tu asesor dirige el programa que evalúas, colabora con la empresa cuyo producto analizas, o tiene una posición pública sobre el resultado que esperabas encontrar.

Lo que corresponde no es callarlo ni denunciarlo: es reconocer que la relación existe y que forma parte del contexto del trabajo. Coméntalo primero con tu asesor —en la mayoría de los casos la conversación es más sencilla de lo que temes, porque para quien investiga con regularidad declarar intereses es rutina—. Si la situación te parece delicada, tu comité de ética o la coordinación del programa son la instancia adecuada, y consultarlas antes de recolectar es mucho mejor que hacerlo después.

En el documento, esto se resuelve declarando el vínculo institucional y, sobre todo, blindando el procedimiento: criterios de selección escritos antes de empezar, un plan de análisis definido de antemano y, cuando sea viable, que alguien ajeno a la relación aplique los instrumentos.

La cláusula del patrocinador que sí debes revisar

Si una empresa u organización financia o apoya tu trabajo, hay un punto que conviene mirar antes de firmar nada, y que el ICMJE plantea con dureza: los autores deben evitar acuerdos con patrocinadores —con o sin fines de lucro— que interfieran con su acceso a la totalidad de los datos del estudio, o con su capacidad de analizarlos e interpretarlos y de preparar y publicar manuscritos de forma independiente, cuando y donde elijan. Las políticas que dictan dónde pueden publicar los autores violan ese principio de libertad académica.

Traducido a tu situación: si el convenio te impide ver todos los datos, condiciona tus conclusiones o te prohíbe publicar sin visto bueno, eso no es un detalle administrativo. Habla con tu asesor y con tu coordinación antes de comprometerte, porque una tesis cuyos resultados dependen de la aprobación de un tercero tiene un problema que ninguna declaración posterior arregla.

Página impresa de una tesis con un párrafo breve de declaración y una pluma encima
Tres renglones bien escritos resuelven el apartado completo.

Cómo se escribe (y dónde va)

Va al final del documento, después de las conclusiones y normalmente junto a los agradecimientos, salvo que tu universidad indique otro lugar. Son dos declaraciones breves y separadas:

  • Financiamiento. Quién pagó qué. Beca, apoyo institucional, insumos donados, acceso a instalaciones. Si nadie financió nada, se dice.
  • Conflicto de interés. Qué relaciones tienes con los actores involucrados en lo que estudiaste, o la declaración explícita de que no existen.

El registro correcto es neutro y descriptivo, no defensivo: se enuncia el hecho, no se argumenta que no influyó. Y cuando el vínculo existe, lo que fortalece el trabajo es acompañar la declaración con las medidas que tomaste para acotar su efecto —que otra persona aplicara los instrumentos, que el análisis siguiera un plan definido de antemano, que los criterios de selección quedaran por escrito antes de recolectar—.

Esas medidas conviene además anticiparlas en tu protocolo de investigación, no inventarlas al final: es la diferencia entre haber controlado un sesgo y decir que no lo tuviste.

Por qué esto es integridad y no burocracia

Porque la omisión deliberada tiene nombre. El propio ICMJE lo dice sin rodeos: no informar intencionalmente las relaciones o actividades que el formulario de la revista solicita es una forma de mala conducta.

En una tesis el riesgo inmediato es menor, pero el hábito es el mismo, y la tesis suele ser el primer lugar donde se adquiere. Un trabajo que declara sus vínculos y explica cómo los manejó se lee como más confiable, no como más sospechoso. El marco general de estos criterios está en la guía sobre qué es la integridad académica.

Errores comunes

  • Creer que solo cuenta el dinero. Las relaciones personales, la rivalidad académica y las convicciones tomadas de antemano también cuentan.
  • Omitir el apartado cuando no hay conflicto, en vez de declarar que no lo hay.
  • Confundir financiamiento con conflicto. Son dos declaraciones distintas y ambas se incluyen.
  • Declarar y no hacer nada al respecto, pudiendo describir las medidas que acotaron el sesgo.
  • Firmar un convenio que condiciona el acceso a los datos o la publicación.
  • Escribirlo a la defensiva. El apartado informa; no argumenta tu inocencia.

Lo que Tesify no hace

Tesify no determina si tienes un conflicto de interés, no revisa tus convenios ni sustituye la consulta con tu asesor o tu comité: eso es criterio tuyo e institucional. Tampoco analiza tus datos.

Lo que sí resuelve es la redacción: dar forma neutra y precisa a las declaraciones de financiamiento e intereses, y mantenerlas consistentes con lo que ya dijiste en tu apartado metodológico. Si ya identificaste tus vínculos y lo que falta es escribirlos, puedes trabajar tu documento en Tesify.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un conflicto de interés en investigación?

Existe potencial de conflicto de interés cuando el juicio profesional sobre un interés primario —como la validez de la investigación o el bienestar de los participantes— puede verse influido por un interés secundario, típicamente económico. No requiere que la influencia se haya producido: basta con que sea posible.

¿Tengo conflicto de interés si hago mi tesis en mi trabajo?

Sí, y es uno de los casos más frecuentes en México. Tu vínculo laboral puede condicionar a qué datos accedes, a quién incluyes y qué resultados te resultan cómodos. No te impide hacer la tesis: te obliga a declararlo y, de ser posible, a describir las medidas que tomaste para reducir su efecto.

¿Una beca pública cuenta como conflicto de interés?

Normalmente no se considera conflicto, pero sí se declara como fuente de financiamiento, que es un apartado distinto. Conviene indicar el programa y, si aplica, el número de apoyo. Son dos declaraciones separadas y ambas deben aparecer.

¿Dónde va la declaración en mi tesis?

Al final del documento, después de las conclusiones y junto a los agradecimientos, salvo indicación distinta de tu universidad. Dos párrafos breves bastan: uno de financiamiento y otro de intereses. Revisa primero el formato de tu institución, porque algunas lo piden en las páginas preliminares.

¿Y si no tengo ningún conflicto?

Lo declaras igual. Una frase del tipo “quien suscribe declara no tener conflicto de interés en relación con este trabajo” cierra el apartado. Dejarlo en blanco no equivale a declarar su ausencia: quien lee no puede distinguir entre “no hay” y “no lo dijo”.

¿Esto solo aplica a tesis del área de la salud?

No. El criterio nació en el ámbito biomédico, pero el problema es general y aplica a Administración, Educación, Ingeniería, Derecho o Ciencias Sociales. Evaluar una empresa, un programa público o una institución con la que tienes vínculos plantea exactamente la misma cuestión, y cada vez más revistas de todas las áreas exigen la declaración.

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