¿Cuántos egresados STEM produce México? La serie 2015-2023 y cómo citarla (2026)

De cada 100 personas que egresaron de la educación superior mexicana en 2023, poco menos de 24 salieron de un programa STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas—: 23.8%, según el Instituto de Estadística de la UNESCO (UIS). Es una proporción más alta que la de Estados Unidos o Brasil, claramente menor que la de Corea del Sur, y —el dato que casi nadie cuenta— cuatro puntos porcentuales más baja que la de 2015. Aquí está la serie completa, verificada en la fuente, con su desglose por campo y por sexo y las instrucciones para citarla bien.

Todas las cifras de este artículo provienen del indicador del UIS sobre porcentaje de egresados de programas STEM en educación superior (código FOSGP.5T8.F500600700 y sus variantes), consultado directamente en la API pública del organismo en agosto de 2026. Ese detalle importa: es una serie internacional armonizada, comparable entre países, distinta de las cifras nacionales de matrícula por carrera —que este sitio cubre en las carreras más demandadas por matrícula—. Matrícula es quién está estudiando; egresados es quién terminó. No se mezclan.

La serie mexicana: alta en el vecindario, pero en descenso

Año % de egresados de programas STEM (México)
2015 27.9
2016 25.5
2017 25.2
2019 25.8
2020 25.8
2021 24.3
2022 23.7
2023 23.8

Dos lecturas honestas de esa tabla. La primera: la proporción STEM mexicana no está creciendo; lleva casi una década erosionándose, de 27.9% a 23.8% entre 2015 y 2023. Eso no significa necesariamente menos ingenieros en números absolutos —la matrícula total creció en el periodo, como documenta la serie de matrícula de educación superior—, sino que las demás áreas crecieron más rápido. La segunda: el descenso no es una caída dramática de un año, es un deslizamiento sostenido, y las series con esa forma se citan completas, no con un solo punto, porque el punto aislado esconde la tendencia.

El contexto largo: 2023 se parece a 1999

La serie del UIS para México no empieza en 2015: arranca en 1999 y llega a 2023 con 22 observaciones. Vista completa, la historia es más interesante que la de la última década. En 1999 la proporción STEM era de 23.2%; subió durante los primeros años del siglo hasta un máximo de 28.9% en 2003, se sostuvo cerca de 28% durante los años siguientes —28.1% en 2014, el último año realmente alto— y desde entonces bajó hasta el 23.8% actual. Es decir: México terminó 2023 en la misma proporción STEM con la que empezó el siglo, después de un ciclo completo de subida y bajada de un cuarto de siglo.

Esa forma de U invertida es un hallazgo útil para una tesis, porque contradice las dos narrativas fáciles. No sostiene el relato de la industrialización imparable —el pico quedó atrás hace veinte años—, pero tampoco el del colapso: 23.8% sigue siendo una proporción alta para la región. Si tu planteamiento del problema necesita una tendencia, esta es la que los datos aguantan: expansión hasta mediados de la década de 2000, meseta, y erosión relativa a partir de 2015. Cualquier afirmación más fuerte que esa requiere datos que este indicador no contiene.

El hueco de 2018 (y por qué debes mencionarlo)

Si reproduces la consulta notarás algo que ninguna nota periodística menciona: la serie mexicana no tiene valor para 2018, ni para 2004, ni para 2012. Son huecos de reporte, no ceros. La distinción es crucial en una tesis: un dato faltante interpolado a ojo, o una gráfica de Excel que une 2017 con 2019 con una recta, convierte una ausencia en una afirmación que la fuente nunca hizo.

Serie de tiempo con un punto faltante que ilustra un hueco de reporte estadístico
Un año sin dato no es un cero: se deja visible como hueco, nunca se une con una recta.

La práctica correcta es sencilla y te suma puntos con cualquier lector técnico: presenta los años disponibles tal cual, deja el hueco visible en la tabla o marca la discontinuidad en la gráfica, y añade una nota al pie que diga que el indicador no reporta ese año. Si necesitas una tasa de cambio anual promedio, calcúlala entre años observados y di entre cuáles. Reconocer los límites de tus datos no debilita tu argumento: es lo que separa una tesis de un artículo de divulgación.

Qué hay dentro de «STEM»: el desglose que cambia la conversación

El agregado STEM del UIS suma tres campos de la clasificación internacional de la educación (CINE/ISCED-F). Para México en 2023:

Campo (CINE) % de egresados 2023
Ingeniería, manufactura y construcción 16.9
Tecnologías de la información y la comunicación (TIC) 4.3
Ciencias naturales, matemáticas y estadística 2.5
Total STEM 23.7*

*La suma de los componentes (23.7) reconcilia con el agregado del indicador (23.8) salvo por redondeo — una verificación que cualquier lector puede repetir y que conviene hacer siempre antes de citar un agregado.

La lectura: el STEM mexicano es abrumadoramente ingeniería. Las ciencias naturales y las matemáticas aportan 2.5 de cada 100 egresados del país, y las TIC —el campo del que habla toda la conversación pública sobre talento digital— apenas 4.3. Cuando alguien afirme que «México produce mucho talento STEM», el desglose responde qué talento exactamente: técnico-ingenieril sí; científico-matemático, muy poco.

Ceremonia de graduación de egresados universitarios
Uno de cada cuatro egresados mexicanos sale de un programa STEM; hace una década era más de uno de cada cuatro.

La comparación internacional (con años a la vista)

País % egresados STEM Año del dato
Corea del Sur 31.0 2024
México 23.8 2023
Colombia 23.3 2023
Chile 22.6 2024
Estados Unidos 21.8 2023
Brasil 16.2 2023
Argentina 14.7 2023

México queda arriba de Estados Unidos y muy por encima de Brasil y Argentina, en el mismo rango que Colombia y Chile, y a siete puntos de Corea. Nota la columna de años: los países no reportan al mismo tiempo, y una comparación seria dice de qué año es cada dato en lugar de presentar todo como «actual». Es el mismo estándar de citación por serie y año que este sitio aplica en la cifra de cobertura de educación superior.

La brecha por sexo: 21.6 puntos de composición

El mismo indicador, desagregado, para México 2023: 14.4% de las egresadas provino de programas STEM, contra 36.0% de los egresados hombres. Dicho con cuidado: no es que solo 14% de los estudiantes STEM sean mujeres —eso sería otro indicador—; es que, del total de mujeres que terminaron la educación superior, una de cada siete salió de STEM, mientras que entre los hombres fue más de uno de cada tres. La composición de campos por sexo es radicalmente distinta, y esa diferencia de 21.6 puntos se ha mantenido estable en los años recientes de la serie (14.4 vs 36.8 en 2021). El contexto amplio de la participación femenina en el sistema está en brecha de género en la educación superior mexicana.

Vale la pena insistir en la trampa de redacción que esconde este dato, porque es el error que más veces aparece en tesis que lo citan. «14.4% de las egresadas es STEM» y «14.4% de los egresados STEM son mujeres» son enunciados numéricamente distintos y sustantivamente distintos: el primero describe cómo se reparten las mujeres entre campos; el segundo, cómo se reparte un campo entre sexos. Este indicador contesta el primero. Si tu pregunta de investigación es la segunda —la feminización o masculinización de ingeniería, por ejemplo—, necesitas otro indicador y debes decirlo, no forzar este.

Cómo citar estas cifras en tu tesis (sin que te las tumben)

Primera regla: cita el indicador y el año, no el artículo de opinión que lo menciona. La referencia es al Instituto de Estadística de la UNESCO, indicador de porcentaje de egresados de programas STEM en educación superior, año del dato, consultado en su plataforma de datos. Segunda: si comparas países, conserva el año de cada país como en la tabla de arriba. Tercera: si usas la serie, cítala como serie (2015-2023) y describe la tendencia; entresacar el 27.9 de 2015 o el 23.8 de 2023 según convenga a tu argumento es la forma suave de mentir con datos verdaderos. Y cuarta: distingue egresados de matrícula y de ocupación —terminar una carrera STEM y trabajar en STEM son fenómenos distintos, y las cifras de empleo e ingreso de egresados viven en otra parte, como muestra cuánto gana un egresado universitario en México.

Un detalle de forma que evita reclamos en la réplica: al tratarse de una base de datos consultable en línea y actualizable, la entrada de referencias debe llevar la fecha de consulta además del año del dato. Los dos años no son el mismo y confundirlos es una imprecisión que un sinodal metódico sí detecta: el año del dato es 2023; el año de consulta, 2026. Guarda además el archivo que descargaste —la consulta que hiciste hoy puede devolver otro valor mañana si el organismo revisa la serie, y tu respaldo es la única prueba de qué viste tú.

Si estas cifras van a entrar a tu planteamiento del problema o a tu justificación —«la formación de talento TIC en México es escasa», «la brecha de género en ingeniería persiste»—, el trabajo que sigue es de redacción: convertir la serie en un párrafo que argumente sin sobreinterpretar. Tesify te ayuda a estructurar ese capítulo con tus fuentes y tus datos; la disciplina de citar serie, año y fuente exacta —esa ya la tienes, porque acabas de leerla.

Preguntas frecuentes

¿Qué porcentaje de los egresados universitarios de México es STEM?

23.8% en 2023, según el Instituto de Estadística de la UNESCO. La proporción viene descendiendo desde 27.9% en 2015, no porque haya menos egresados STEM en absoluto sino porque las demás áreas han crecido más rápido.

¿Qué campos incluye «STEM» en esta estadística?

Tres campos de la clasificación internacional CINE: ciencias naturales, matemáticas y estadística (2.5% en 2023); tecnologías de la información y la comunicación (4.3%); e ingeniería, manufactura y construcción (16.9%). La suma reconcilia con el agregado salvo redondeo.

¿México produce más o menos egresados STEM que otros países?

En proporción, más que Estados Unidos (21.8% en 2023), Brasil (16.2%) y Argentina (14.7%); prácticamente igual que Colombia (23.3%) y Chile (22.6% en 2024); y menos que Corea del Sur (31.0% en 2024).

¿Cuál es la brecha por sexo en egresados STEM?

En 2023, 14.4% de las egresadas mexicanas salió de programas STEM frente a 36.0% de los egresados hombres. Es una diferencia de composición de 21.6 puntos porcentuales, estable en los años recientes de la serie.

¿Por qué falta el año 2018 en la serie?

Porque el indicador no reporta valor para México en 2018 (tampoco en 2004 ni en 2012). Son huecos de reporte, no ceros: preséntalos como ausencias visibles y evita unir los puntos vecinos con una recta, que convertiría un dato faltante en una afirmación inventada.

¿De dónde salen estas cifras y cómo las verifico?

Del Instituto de Estadística de la UNESCO (UIS), que publica el indicador en su plataforma de datos con acceso abierto y API pública. Cualquier lector puede consultar el indicador de egresados STEM para México y los países comparados y obtener exactamente estos valores.

¿Por qué la proporción STEM de México baja si hay más ingenieros que nunca?

Porque el indicador es relativo: mide la participación de STEM en el total de egresados. Si la matrícula y el egreso total crecen más rápido en negocios, salud o derecho, la proporción STEM baja aunque el número absoluto de egresados STEM aumente.

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