Si tu comité te pidió “sustentar la tesis en un modelo de Enfermería” y no sabes por dónde empezar, la decisión se reduce casi siempre a tres opciones clásicas: el modelo de Orem, la teoría del cuidado humano de Watson y el modelo de adaptación de Roy. No son intercambiables. Cada uno define de forma distinta qué es un problema de enfermería, y esa definición determina qué vas a medir, con qué instrumento y cómo se va a ver tu capítulo de resultados.
Esta guía compara los tres en los términos que importan para una tesis: qué explica cada modelo, qué tipo de pregunta admite, y qué consecuencias tiene elegirlo cuando llegues a la metodología. Al final tendrás criterios concretos para justificar tu elección ante el jurado, que es lo que realmente te van a pedir en la defensa.

Por qué tu comité pide un modelo y no solo un marco teórico
En muchas carreras basta con revisar antecedentes y definir conceptos. En Enfermería la exigencia es distinta: se espera que el trabajo se apoye en un cuerpo teórico propio de la disciplina, no solo en literatura clínica prestada de la medicina. La razón es histórica y disciplinar. Los modelos de Enfermería existen precisamente para nombrar aquello que la enfermera hace y que no se agota en el diagnóstico médico: el autocuidado, la relación de cuidado, la adaptación de la persona a un cambio en su salud.
La consecuencia práctica es que el modelo no vive únicamente en tu capítulo dos. Si eliges bien, el modelo te entrega gratis tres cosas que de otro modo tendrías que inventar: las dimensiones de tu variable, el vocabulario para redactar tus objetivos y una justificación teórica para el instrumento que apliques. Si eliges mal —o si eliges un modelo y luego mides otra cosa— el jurado lo detecta de inmediato, porque aparece una desconexión entre el capítulo dos y el capítulo tres.
Conviene distinguir el nivel de abstracción. Orem, Watson y Roy son grandes teorías o modelos conceptuales: describen la disciplina completa y son deliberadamente amplios. Por debajo existen teorías de menor alcance, más cercanas al fenómeno concreto que quieres estudiar. Si tu pregunta es muy específica, quizá lo que necesitas no es una gran teoría sino una teoría de rango medio, que se opera con mucha menos fricción. Muchos tesistas se ahorran meses de sufrimiento entendiendo esa diferencia antes de comprometerse.
Los tres modelos, en sus propios términos
Orem: la teoría del déficit de autocuidado
El modelo de Dorothea Orem se organiza alrededor de una idea central: las personas tienen una capacidad para mantener su vida, su salud y su bienestar —lo que Orem llama agencia de autocuidado— y esa capacidad puede resultar insuficiente frente a la enfermedad, la etapa del desarrollo o las circunstancias. Cuando la capacidad no alcanza para cubrir lo que la situación exige, aparece el déficit de autocuidado, y ahí es donde la intervención de enfermería queda justificada.
Un matiz que suele perderse en los resúmenes de internet, y que vale la pena que recuperes en tu marco teórico: en Orem el déficit de autocuidado no significa fracaso ni inadecuación moral del paciente. Es una condición esperable de la vida humana. Un análisis teórico publicado en Nursing Inquiry en 2026 subraya justamente esto: Orem trata el déficit como el fundamento ético de la enfermería, no como una señal de que la persona falló. Si tu tesis trata sobre adherencia, educación al paciente o manejo de una condición crónica, esa lectura te da un encuadre mucho más defendible que el habitual “el paciente no cumple”.
Orem funciona bien cuando tu variable de interés es una capacidad del paciente que puede describirse y, en principio, incrementarse: manejo de la diabetes en casa, cuidado de una herida, uso correcto de un dispositivo, autocuidado en el posoperatorio.
Watson: la teoría del cuidado humano
Jean Watson desarrolló su teoría a finales de la década de 1970, durante su trabajo en la Universidad de Colorado. Su objeto no es la capacidad técnica del paciente sino la relación entre quien cuida y quien es cuidado. El núcleo operativo de la teoría son los diez procesos caritas, que incluyen elementos como el amor, la compasión, la esperanza, la confianza y la escucha empática, articulados en lo que Watson llama una relación de cuidado transpersonal.
Para efectos de tesis, la ventaja de Watson es que sus procesos caritas se han usado repetidamente como base para diseñar intervenciones estructuradas. Una revisión sistemática publicada en Healthcare en 2026 sintetizó diez estudios —nueve ensayos controlados aleatorizados y uno cuasiexperimental, con 869 participantes en total— sobre intervenciones basadas en la teoría de Watson en salud de la mujer. Los programas revisados se construyeron explícitamente sobre los diez procesos caritas, con formatos que iban de tres a nueve sesiones. Esa revisión reportó reducciones estadísticamente significativas en ansiedad, depresión y estrés en los contextos estudiados.
Ese dato te sirve para dos cosas: como antecedente citable, y como prueba de que Watson admite diseños experimentales. Es un malentendido frecuente creer que Watson solo sirve para tesis cualitativas.
Roy: el modelo de adaptación
El modelo de Sor Callista Roy concibe a la persona como un sistema que responde a estímulos y se adapta. Su arquitectura es la más explícitamente operativa de las tres, y por eso es la favorita de muchos tesistas que necesitan estructura.
Roy organiza las respuestas de la persona en cuatro modos de adaptación: fisiológico, autoconcepto, función del rol e interdependencia. Y clasifica lo que provoca esas respuestas en tres tipos de estímulos: el focal (la causa inmediata), el contextual (lo que está presente y contribuye) y el residual (factores de fondo, menos comprobables). Un estudio de caso publicado en Frontiers in Clinical Diabetes and Healthcare en 2026 muestra la mecánica aplicada a una adolescente con diabetes tipo 1: el estímulo focal identificado fue la propia diabetes con hiperglucemia y cetoacidosis; entre los contextuales, no dormir ni descansar lo suficiente y el entorno hospitalario; entre los residuales, la irregularidad en las citas de control.
Fíjate en lo que ese ejemplo te regala: una tabla de recolección ya estructurada. Conducta observada, estímulo focal, contextual y residual, por cada uno de los cuatro modos. Si tu tesis es un estudio de caso o una intervención en un servicio concreto, Roy te ahorra el diseño de la matriz de datos.
Comparación directa
| Criterio | Orem (déficit de autocuidado) | Watson (cuidado humano) | Roy (adaptación) |
|---|---|---|---|
| Objeto central | La capacidad de autocuidado de la persona | La relación de cuidado entre enfermera y paciente | La respuesta adaptativa de la persona ante estímulos |
| Pregunta típica de tesis | ¿Qué tanto puede cuidarse esta población y qué lo limita? | ¿Qué efecto tiene una intervención de cuidado sobre el bienestar? | ¿Cómo se adapta esta persona o grupo a un cambio de salud? |
| Unidad que vas a medir | Agencia de autocuidado, déficit | Ansiedad, estrés, bienestar, percepción del cuidado | Conductas por modo adaptativo y sus estímulos |
| Estructura que te presta | Capacidad frente a demanda | Diez procesos caritas | Cuatro modos y tres tipos de estímulo |
| Diseños que admite bien | Descriptivo, correlacional, educativo | Experimental y cuasiexperimental, también cualitativo | Estudio de caso, descriptivo, intervención |
| Riesgo más común | Quedarse en “el paciente no se cuida” | Volverse ensayo filosófico sin datos | Llenar los cuatro modos por obligación, sin pertinencia |
La tabla resume, pero no decide por ti. Lo que decide es la naturaleza de tu pregunta, y conviene detenerse en eso porque es donde se juega la coherencia de toda la tesis.

Del modelo al capítulo de método
Aquí es donde la mayoría de las tesis se rompen. Eliges Watson en el capítulo dos y luego aplicas un cuestionario de conocimientos sobre diabetes en el capítulo tres. Formalmente hay marco teórico; sustantivamente no hay relación. El jurado pregunta “¿dónde quedó su teoría?” y no hay respuesta.
Para evitarlo, haz el ejercicio en sentido inverso. Escribe primero la conducta o el estado que vas a observar, y luego pregúntate cuál de los tres modelos nombra esa cosa. Si vas a medir cuánto sabe y cuánto puede hacer un paciente por sí mismo, estás en territorio de Orem. Si vas a implementar sesiones de acompañamiento y medir ansiedad antes y después, estás en Watson. Si vas a describir cómo un grupo de pacientes reorganiza su vida —cuerpo, identidad, roles, vínculos— tras un diagnóstico, estás en Roy.
Una vez elegido, el modelo tiene que aterrizar en variables observables. Ese paso tiene su propia técnica y conviene que lo trabajes con cuidado: revisa cómo se hace la operacionalización de variables para pasar del constructo abstracto al ítem concreto. Y si vas a usar un instrumento ya publicado —lo habitual cuando se trabaja con estos modelos— asegúrate de que sus propiedades estén reportadas: aquí tienes cómo se documentan la validez y confiabilidad de un instrumento.
Vale la pena notar que los modelos de Enfermería no son la única familia teórica disponible para una tesis del área de la salud. Si tu objeto de estudio no es la persona sino la calidad del servicio —tiempos, procesos, resultados de una unidad— el marco que te va a servir es otro: revisa el modelo de Donabedian, que separa estructura, proceso y resultado. Elegir un modelo de Enfermería para evaluar un servicio, o Donabedian para estudiar el autocuidado de un paciente, son errores de encuadre que cuestan revisiones enteras.
Tres preguntas para decidir esta semana
1. ¿Tu unidad de análisis es la persona, la relación o el sistema? Si es la persona y su capacidad, Orem. Si es lo que ocurre entre la enfermera y el paciente, Watson. Si es la persona entendida como sistema que responde a un cambio, Roy.
2. ¿Vas a intervenir o solo a describir? Si tu tesis incluye una intervención con medición antes y después, Watson tiene la mayor tradición de estudios experimentales que puedes citar como antecedente. Si vas a describir sin intervenir, Roy y Orem se acomodan mejor.
3. ¿Cuánta estructura necesitas? Sé honesto sobre tu tiempo y tu nivel de comodidad metodológica. Roy es el más pautado: cuatro modos, tres estímulos, y una matriz que casi se llena sola. Watson exige que tú diseñes la intervención. Orem queda en medio.
Errores frecuentes al justificar la elección
El primero es elegir por popularidad en tu escuela. Que tres compañeros hayan usado Roy no significa que Roy responda tu pregunta. El segundo es mezclar modelos: tomar los modos de Roy y los procesos caritas de Watson en el mismo marco produce un texto incoherente, porque cada modelo define a la persona de forma distinta. El tercero, y el más caro, es escribir el marco teórico completo antes de tener definido el instrumento; cuando el instrumento llega, no embona, y hay que rehacer.
El cuarto error es citar los modelos únicamente a través de manuales o de páginas de resumen. Tu jurado va a valorar que hayas leído literatura primaria o revisiones recientes sobre el modelo, y eso además te da acceso a matices —como la lectura no punitiva del déficit en Orem— que elevan el nivel de tu capítulo dos por encima del promedio.
Si aún no tienes claro el panorama general del proceso, la guía para hacer una tesis de Enfermería te da el recorrido completo, desde la elección del tema hasta la defensa.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar dos modelos en la misma tesis?
En general no conviene. Cada modelo trae su propia definición de persona, salud y cuidado, y combinarlos produce contradicciones que el jurado detecta. Lo que sí es válido y frecuente es usar una gran teoría como encuadre y una teoría de rango medio para el fenómeno concreto, porque operan en niveles distintos de abstracción.
¿Cuál de los tres es más fácil para una tesis de licenciatura?
Roy suele ser el más manejable porque su estructura de cuatro modos y tres estímulos se convierte casi directamente en una matriz de recolección. Eso no lo hace el más adecuado: sigue siendo tu pregunta la que manda.
¿Los modelos de Enfermería sirven para tesis cuantitativas?
Sí. La revisión sistemática de intervenciones basadas en Watson que se mencionó arriba se apoyó mayoritariamente en ensayos controlados aleatorizados. El modelo aporta el fundamento conceptual de la intervención; el diseño y la estadística los defines tú.
¿Tengo que citar la obra original de Orem, Watson o Roy?
Es lo recomendable para la definición central del modelo. Para el estado actual conviene además citar revisiones y estudios recientes, que muestran cómo se está aplicando el modelo hoy y te dan antecedentes concretos en tu población de interés.
El siguiente paso
Elegir el modelo es la decisión que desbloquea el resto de la tesis: define tus dimensiones, orienta tu instrumento y le da forma a tus objetivos. Una vez que sepas cuál es el tuyo, lo que sigue es escribir, y escribir con las citas en orden desde el primer borrador en lugar de acomodarlas al final.
Tesify te acompaña justo en esa parte: organiza tu capítulo teórico, mantiene la trazabilidad de cada fuente y genera las referencias en APA 7 mientras redactas, para que el marco que elegiste llegue completo y bien citado hasta la defensa. Empieza tu tesis con Tesify y avanza tu capítulo dos con el modelo ya definido. Más de 9,000 estudiantes ya escriben así, y el texto sigue siendo 100% tuyo.
